¿Sabías que la epidermis tarda unos 47-48 días en renovarse por completo, según un cálculo basado en datos experimentales?
Una piel siempre nueva
La epidermis, la capa más externa de la piel, está en continuo movimiento. En la parte más profunda nacen nuevas células, que suben lentamente hacia la superficie, cambian de estructura y al final se desprenden. Es una renovación que no vemos pero que ocurre cada día.
Una pregunta sencilla es cuánto tiempo se necesita para que la epidermis se renueve del todo. La respuesta interesa también a quien se cuida la piel, porque ayuda a entender con qué tiempos tiene sentido esperar un cambio.
Cómo se hizo el cálculo
El trabajo, publicado en 1994, es una breve nota científica. El autor reelaboró los datos experimentales de un estudio anterior, publicado en 1984, para calcular el tiempo de recambio de la epidermis.
El punto de partida es dividir la epidermis en tres partes. La zona en la que se forman las nuevas células, la zona en la que las células maduran y el estrato córneo, el más superficial. El tiempo de recambio total se obtiene sumando el tiempo de cada una de las tres partes.
Qué se obtuvo
Con este método el tiempo de recambio total de la epidermis resultó de 47-48 días. El valor estimado anteriormente con los mismos datos era de 39 días.
En otras palabras, se necesitan unas siete semanas para que la epidermis se sustituya del todo, partiendo de las células más profundas hasta las que se desprenden en la superficie.
Cómo leer el resultado
Se trata de un cálculo teórico basado en datos de otro estudio, y no de una nueva medición en personas. El valor es una media y el recambio puede cambiar con la edad, la zona del cuerpo y el estado de la piel.
El mensaje práctico es útil para tener expectativas realistas. La piel tiene sus tiempos, y los cambios visibles de una nueva rutina requieren semanas de constancia. Si notas cambios repentinos o persistentes en tu piel, el dermatólogo es la persona a quien conviene consultar.
Este artículo tiene un fin informativo y divulgativo. No sustituye la opinión del médico o del dermatólogo, a quien puedes consultar cualquier duda sobre tu piel.
